Desperté con el alma ensombrecida por la tristeza, equipacion mexico huraño y nervioso. Sí, es así – balbució el Ingeniero y de pronto incorporándome, con los ojos brillantes fijos en el lazo de mi corbata, equipacion holanda murmuró como soñando. Una tristeza enorme pasó por mi vida. Hace diez años, cuando la idea de Modanisa estaba siendo concebida, usar un hiyab y estar a la moda era impensable, y encontrar imágenes positivas de mujeres visiblemente musulmanas en los medios occidentales era prácticamente imposible.