El degradado central está conformado por las pequeñas cruces (de color verde, muy presente este año) habituales en los compases de navegación y que pretenden rendir un homenaje a la tradición naval del país. Nuevos retos, nuevos objetivos y las mismas ganas de siempre. Cuánta imbecilidad, cuánto capricho en un fútbol que ha perdido el sentido colectivo del juego y que cada vez es menos de sus aficionados, a quienes se les trata como meros clientes.