Y es que, además de tratarse de un negocio en el que los clubes se benefician con una cantidad de ingresos razonablemente altos con cada una de sus ventas, también se trata de brindarle a los aficionados la posibilidad de llevar los colores del equipo con ellos por cada lugar. La Real solicitó a Cazoo la posibilidad de que su publicidad no figurara en la camiseta en el último partido de la temporada, pese a que tenía sus derechos vigentes.