El regreso de Joan Laporta a la presidencia del FC Barcelona en 2021 fue recibido con entusiasmo por gran parte de la afición culé. Laporta, quien ya había dirigido el club durante su época más gloriosa entre 2003 y 2010, volvió en un momento de crisis deportiva, financiera e institucional. Muchos lo consideraban el único capaz de reconducir el proyecto y devolverle la estabilidad a la entidad. En su retorno, la imagen de Laporta acompañado por la réplica camiseta barça fue un símbolo de esperanza para miles de seguidores azulgranas.
La elección de Laporta coincidió con un periodo de enormes desafíos. El club estaba inmerso en una grave crisis financiera, con deudas que superaban los mil millones de euros, y una plantilla desequilibrada tras años de fichajes fallidos y sobrecostes salariales. Además, el equipo había perdido competitividad tanto en LaLiga como en Europa, y la figura de Lionel Messi, aunque todavía presente, ya estaba envuelta en un clima de incertidumbre respecto a su continuidad.
Laporta llegó con un discurso firme y claro: reconstrucción inmediata y defensa del modelo de club basado en la cantera, el estilo de juego propio y el compromiso institucional. Su experiencia previa y carisma político fueron claves para calmar a la afición y empezar a tomar decisiones importantes, aunque dolorosas.
Una de las gestiones más difíciles fue la salida de Messi en verano de 2021. A pesar de los esfuerzos por mantenerlo, las restricciones financieras impuestas por LaLiga hicieron imposible su renovación. Fue un momento desgarrador para la afición y un reto enorme para la nueva junta directiva, que tuvo que reinventar al equipo sin su máxima estrella.
A nivel económico, Laporta impulsó el famoso “apalancamiento económico” para generar ingresos inmediatos a través de la venta de activos del club. Esta estrategia permitió reforzar la plantilla y volver a competir a buen nivel en el corto plazo. También se reestructuraron contratos, se potenciaron los jóvenes talentos de La Masia, y se apostó por un proyecto deportivo bajo la dirección técnica de Xavi Hernández.
El regreso de Laporta significó también una renovación de la identidad institucional del Barça. Se restablecieron relaciones internacionales, se modernizó la gestión interna y se puso en marcha el ambicioso proyecto del nuevo Espai Barça, que incluye la reforma integral del Camp Nou y sus alrededores.
Laporta ha demostrado, una vez más, ser una figura fundamental en los momentos clave del club. Aunque los retos persisten, su liderazgo ha devuelto la ilusión y ha reactivado un sentimiento de pertenencia entre los seguidores culés, que siguen apoyando con fuerza al equipo, luciendo con orgullo su camiseta futbol baratas mientras sueñan con una nueva era de triunfos.